Cirugía Mínimamente Invasiva
Gracias a un instrumental especial y a un nuevo abordaje quirúrgico, es posible colocar la prótesis de rodilla a través de una incisión mucho más pequeña. Esto permite un menor sangrado, un menor daño de los tejidos blandos y de los músculos y una recuperación más rápida.
La principal ventaja de este método, conocido como cirugía mínimamente invasiva, radica en que el cirujano no corta el tendón del cuádriceps ni separa agresivamente los músculos frontales de la pierna, sino que trabaja entre ellos. Al preservar la integridad de la anatomía circundante, se consigue:
Un menor sangrado tanto durante la operación como en el postoperatorio inmediato.
Un daño mínimo en los tejidos blandos y las estructuras musculares, lo que reduce drásticamente el dolor tras la intervención.
Una recuperación mucho más rápida, permitiendo al paciente ponerse en pie, apoyar la pierna y comenzar la rehabilitación casi desde el primer día, lo que acorta notablemente la estancia en el hospital.
Esta técnica quirúrgica no puede realizarse a todos los pacientes.
Prótesis parciales
Se utilizan para reemplazar solo la parte afecta de la articulación de la rodilla, conservando así los compartimentos no afectados. Es una cirugía menos invasiva, respeta el máximo de hueso, tiene una recuperación más rápida y necesita menos estancia en clínica.
